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miércoles, 22 de abril de 2015

Lebistes (Poecilia reticulata). Como ubicar un plantel inicial. Parte 3.

Retornando al principio.


En la Parte 1 de lebistes, te mencioné que los que gustan a los noveles aficionados son las libreas más comunes para nosotros. O sea, los llamados africanos, de cuerpo oscuro (azul o negro) y aleta caudal anaranjada o roja (puede tener líneas u otras marcas en negro). Y los llamados factor cobra a los que le dicen graciosamente Peñarol (cuerpo y aleta caudal en amarillo y negro, con dibujos que se asimilan a la piel de las cobras).
Me detengo en esta aclaración. 
Las libreas no están en google por esos nombres. Entonces, varios clientes-amigos me han preguntado al respecto, por otros medios.

En la Parte 2 te suministro algunos tips para reproducirlos en peceras comunitarias, perdiendo la mínima cantidad de alevines.



Criar lebistes es una tarea muy difícil.

Como repito siempre, cualquiera obtiene alevines de lebistes y los lleva a edad adulta. 
Pero no cualquiera obtiene alevines que se conviertan en buenos lebistes adultos. Esto último es extremadamente difícil.

Para criar buenos lebistes lo primero es elegir bien en qué variedad deseas trabajar. Luego, no te tientes de agregar otras variedades a tu pecera. ¡Sé fuerte! No deben importarte otras hermosas libreas que encuentres por allí.

Debes escoger cuál será el que persigas y dedicarte únicamente a él. Tu fidelidad será ampliamente compensada en algunas pocas generaciones. 

A ese lebistes elegido lo puedes criar en la pecera comunitaria, siguiendo algunas de las cosas que ya te expliqué en la Parte 2. Pero lo ideal es dedicar una pecera únicamente para él.



Lebistes de buena crianza pero sin selección.
Cruzas de P.reticulata con P.wingei,
en el salón de ventas de Multiconceptos, año 2014.



Inicio de una crianza responsable.

Si elegiste la variedad deseada, necesitas una pecera de 60 litros. Una de 40 litros podría ser igualmente buena, de principio.

Luego sueltas en ella tus lebistes. 

Es necesario que hayan, por ejemplo, cinco hembras para dos machos.
No insistas, si son lebistes buenos no te venderán esta proporción en ningún acuario. Tampoco te venderán hembras solas. Para tener cinco hembras debes comprar cinco casales, luego pasar a otra pecera tres de esos machos (o revenderlos o regalarlos), y dejar únicamente dos machos en tu pecera de cría.

¡Y ya tienes lo que se denomina plantel! Con él puedes dar inicio a la gran aventura que significa la crianza de buenos lebistes de selección. 



El plantel en su acuario.

El PH.

Lo ideal: un ph entre 6.5 y 7.5, o sea, en torno a neutro (ph 7). 
En Montevideo, el agua del grifo sale alrededor de 7.3 promedialmente, agregándole neutralizador de cloro resulta óptima. 
Este dato es contínuo en los últimos años, ya que por precaución, en Multiconceptos la medimos casi a diario, o sea, cada vez que la utilizamos, sea para lo que sea, y llevamos controles de estas mediciones.


La temperatura.

Temperatura: de 24º a 26º, en lo óptimo. 


El GH.

Conductividad: los fortalece el agua con conductividad, aunque no es imprescindible. 
Cuando un pez se vende tiene el GH propio del agua que viene por las tuberías.
Todos los comerciantes los entregamos así. Vendemos peces acostumbrados a esa agua, por temor a que puedan enfermar luego en su nuevo hogar.

Esto no significa que hayan sido criados en el agua con el gh que sale del grifo. 

El agua del grifo en Montevideo es blanda, llegando a veces a un GH de 5.8. El agua blanda no gusta a los lebistes. Se necesitaría un agua ideal, con un GH entre 14 y 17.



Explicando en forma fácil y cotidiana el tema del GH y la conductividad.

Los jabones y detergentes que usamos aquí, están preparados para el gh de nuestra agua.

Nos puede suceder que vamos de camping y usamos el mismo jabón para lavar un tacho en un arroyo. ¿Qué sucede? Enjabonamos algo y luego nos cuesta mucho enjuagarlo... ¿les ha pasado? Bueno, éso es porque el agua el blanda, o sea, con un GH muy bajo.

Veamos el caso contrario: Estamos en la playa, en el Este, y queremos lavar la mano de un niño, con jabón. Pasamos y pasamos jabón, pero la mano parece no estar enjabonada... ¿lo han experimentado? es porque el agua de mar es dura, con alta conductividad, con GH en 40 o más.



Mi experiencia personal con el GH.


Por necesidades laborales familiares viví, unos años, en la ciudad de San Ramón (Dpto. de Canelones). 
Me ponía rabiosa tratando de desengrasar los utensillos de cocina y gastaba mucho detergente. Era difícil.
En cambio, mis mollinesias y mis lebistes eran espectaculares.
Mis hijos eran pequeños, cambiaba pañales.

Pero a esa edad yo era pura energía.
Igualmente, continuaba afanosa mi trabajo acuarístico con dos grandes baterías de peceras.

Ni que hablar que al llegar a Montevideo fueron los peces lo primero que instalé. Se veían bien.

Luego, perdí gradualmente varias líneas de esos animales a los que había llegado con esfuerzo. ¡Qué desánimo!

Tenía claro que era debido al cambio de GH del agua. Y al tema yo aún no lo manejaba.

Era obvio que aquella agua dura era la que me permitía criar esos peces grandes y espectaculares. Pero no visualizaba bien el camino para arreglar el tema. 
O tal vez no tenía el tiempo necesario, con dos niños, para investigarlo. 
No había internet. 
Los hijos pequeños siempre son demandantes. Seguro que ustedes que han sido padres, me comprenden.



Nunca darse por vencido.

Como dije, retomé la tarea inmediatamente de haber llegado. En algunos casos desde cero. 
Perdiendo muchas veces. 
Mis reproductores habían muerto a poco de llegar. Y sus hijos criados para reproductores no progresaban según lo esperado. 
Finalmente perdí a la mayoría de ellos. 
Me costó lágrimas, fueron años de esfuerzo y, sobre todo, cariño hacia esa belleza de la que me sentía en parte hacedora.

Con el tiempo, reconstruí las líneas que pude. Y a algunas con éxito, a pesar de no acomodar el GH en forma adecuada. A otras de ellas, aún hoy las sigo procurando.

Lo importante es no darse nunca por vencido.

La derrota no existe. Existe la experiencia adquirida. Cuando algo falla, nos deja una enseñanza que podemos utilizar y, además, podemos transmitir a otros.



La conductividad y los ovovivíparos.


Hay teorías que afirman que los ovovivíparos (como Platys, Lebistes, Mollinesias y Espadas) en una etapa de su evolución fueron peces de agua salada.
De ahí que acepten agua ligeramente salada para mantenerse.
Y de ahí, también, que los mejore el agua dura, el agua con conductividad.



Como subir el GH fácilmente en el hogar, sin aparatos ni mediciones.


Lo he experimentado varias veces de la siguiente manera: Junto a la pecera de 60 litros en la que coloqué el que será mi plantel, pongo un recipiente con una cucharada sopera de sal marina.
Por favor, no uses sal industrial que es la que se vende normalmente en los acuarios. Por éso es tan barata. Usa sal marina sin aditivos, cristalizada. Yo la adquiero en una casa de alimentos naturistas.
Cada día (o cada cinco o seis horas), agregas un poco de la sal del recipiente. De modo que en menos de una semana esté toda allí adentro, en tu agua. 

Cuando sifoneas, si retiras una quinta parte del agua, disuelves el equivalente en sal, en el recipiente en el que tienes el agua de reposición, y así los mantienes siempre.

Solamente los sacas de esta agua medio salada, cuando separas animales para la venta. 
Y les bajas el contenido de sal en forma gradual, semanal, porque los lebistes son ampliamente tolerantes a variaciones de todo tipo, pero nunca toleran variaciones bruscas.

Un pez que se lleva al mercado comercial, debe estar siempre apto para la vida que le suministra el aficionado común. Debes aclimatarlo antes. Es una cuestión de conciencia. Caso contrario, estarán condenados a muerte, y éso no es lo que deseamos los criadores que amamos lo que hacemos, verdad?



Sin subir el gh del agua.


He obtenido hermosos ejemplares sin necesidad de subir el GH del agua. No es nada estrictamente necesario. Simplemente es una ayuda ante determinados casos.
La mayoría de los lebistes en venta en Multiconceptos, siempre nacieron y crecieron con el gh del agua de las cañerías.

Este tema es por demás importante. 

Hay mucho más para contar y deseo hacerlo.
Pero ya me excedí de los caracteres que se necesitan para el indexado, y aún no coloqué las fotos.

Te espero para seguir en la Parte 4 y luego en la Parte 5, que son la continuación más inmediata.

Si te interesa el tema, por favor, compártelo y/o dale Google+. Parece una tontería, pero es por lo que me guío para decidir sobre qué escribir cada vez.

Gracias por darme tu tiempo. Por compartir conmigo este momento.
Nos reencontramos en breve.


Recuerda que para ver los temas ya publicados, ordenados por grupos, puedes acceder a nuestro SUMARIO.

sábado, 11 de abril de 2015

Poecilia reticulata. Parte 5. Acuario de cría. Y ahora... ¿cómo seguimos?

Lebistes machos, cuerpo 3/4 negro, buena sangre,
en un acuario del salón de ventas de Multiconceptos, año 2011.

Y ahora... ¿qué hacemos?


En la Parte 4 de este tema: Acuario de cría, llegamos a explicar la obtención de dos tandas de alevines buenos, hijos de nuestro casal de probada genética.

También te orientamos respecto a cómo continúa la vida de esa madre que compramos.

Nos quedaron otros dos temas: el macho y los alevines.



Los alevines de Poecilia reticulata.


Los alevines de Poecilia reticulata, apenas salen de su madre dan unas contorsiones, como si estuvieran sacudiéndose algo. A veces, viéndolos, da la impresión de que se están desperezando. 

Si cumplieron con todo el ciclo de gestación, no deben tener saco vitelino, el cual debió absorberse completamente antes del nacimiento.

Pasadas las contorsiones iniciales, comienzan a nadar.

Primero lo hacen en forma errática. En tramos de pocos centímetros, hacia cualquier lado, zigzagueantes. 

Muchas veces llegan a caer sobre el fondo, donde permanecen quietos por una fracción de segundo. Y rápidamente se elevan. 

Comienzan un nado vertical, generalmente remontando una pared del acuario. Lo hacen intentando alcanzar la superficie del agua.
Algunos llegan la primera vez.
Otros deben repetir el intento hasta cinco o seis veces, tratando de llegar cada vez más arriba.
Luego, los que no lo lograron, pierden fuerzas. Algunos descansan para volver a intentarlo (y lo consiguen), y otros pocos ya no lo lograrán.

Por este tema, los criadores comerciales dejan a la hembra por parir, con poco nivel de agua. Lo reducen a 1/2 o a 3/4 partes del nivel del acuario. Necesitan que sobrevivan todos, más allá de su fortaleza física, ya que todos finalmente podrán ser vendidos.

En nuestro caso, no es conveniente.

Debemos aceptar que de la tanda, algunos no lo logren. Con suerte, serán solamente cuatro o cinco.

Bajar el nivel del agua a una hembra por parir, puede resultarle estresante. Si queremos que ella sea la el punto de partida de toda la línea, debemos cuidarla mucho.

Es importante, en todos los casos, preservar a la madre antes que a sus hijos.




Lebistes machos de selección, año 2010.
En salón comercial de acuario Multiconceptos.


Primeras horas de los alevines recién nacidos.


Una vez alcanzada la superficie y llenados los sacos vitelinos, la mayoría se reúna en grupo, contra un ángulo de la pecera.
Solamente unos pocos quedan dispersos de los demás. A esos pocos ya se los ve nadar en forma independiente totalmente.
Cada minuto alguno se aleja del grupo para comenzar a desplazarse, lentamente, por todo el acuario.
Al cabo de las dos horas de iniciada la parición, ya hay unos muertos en el fondo, que han adoptado el color blanco (nacieron transparentes).



Separación de la madre.


Como expliqué en la entrada anterior, en lo que me es personal, elijo retirar, con sumo cuidado, los alevines.

Puede pasar que por razones de tu infraestructura acuarística, debas retirar a la madre y dejar a los pequeños allí. En este caso, pasas a la madre a una pecera que solamente contenga hembras y que en todo tenga la misma agua en la que ella estaba. 
Si el agua es diferente, deberás realizar el proceso de aclimatación, poniéndola primero a flotar en una bolsa, etc., como lo expliqué también anteriormente. 
Esta segunda opción va a resultar estresante para ella. Por éso, lo indicado es trasladar a los pequeños.


Algunos puntos sueltos que te pueden ayudar.


* Ante cualquier decisión, ten en cuenta que si bien los alevines son más frágiles, también tienen una resistencia especial -si nacieron sanos- superior a la de su madre. 

* Los alevines no muestran estrés luego de ser capturados con el calderín, ni luego de ser trasladados a otro acuario.

* Cuanto antes traslades a los alevines es mejor. En sus primeras horas son lentos y los capturas con facilidad.

* Mientras tratas de atrapar alevines, no acerques el calderín a la hembra. Debes mantenerla tranquila. Captura siempre a los que están más alejados de ella.

* Utiliza calderines de poca profundidad. Facilitarán soltar las crías en su nuevo acuario.

* Si no encuentras calderines para alevines en el mercado, los haces usando la estructura de uno viejo. Solamente sustituirás el tejido por una tela suave tipo gasa de seda, de ésa de las blusas de mujer. Aún puedes usar un trozo de media de mujer, de las de malla fina.

* Si hacés el calderín, hazlo con el tiempo necesario. Al fragmento de tela que elijas, debes remojarlo por un día, luego enjuagarlo bien (usa solo agua limpia). Después lo hierves durante tres minutos. Entonces ya puedes coserlo al soporte de alambre.

* Colócate en una zona oscura, donde la hembra no te vea, y observa el ritmo de la parición. Así sabrás cuándo finalizó. Y así retiras los alevines.

* No te confundas. La hembra que está pariendo suele tomarse unos minutos de descanso, incluso algunas veces trata de comer en ese tiempo (debe tener alimento disponible).

* Sin asustarse por los movimientos fuera de su acuario, una hembra termina de parir en seis o siete horas, a lo sumo. Aguarda con paciencia antes de comenzar a pescar alevines.

* Si la hembra demora dos o tres días en terminar de parir, es que te adelantaste en retirar los alevines. Se asustó. El susto la llevó a contraerse.

* Si te das cuenta que te adelantaste en sacar los alevines, detente. Aguarda. No le provoques otra demora.

* Una hembra primeriza podría igualmente parir por partes. O sea, demorarse más de un día. La dejas que lo haga así. La segunda vez ya será más rápida.

* Puede pasar que la hembra, a continuación de sus alevines buenos, comience a parir otros que aún tienen el saco vitelino. Los alevines se ven como con una bolita en el estómago. Hay que detenerla o correrá riesgo de vida. La mejor forma es pasarla a la pecera en la que está su macho. Él siente su olor a hormonas y entra en celo, se lanza a asediarla, y ella detiene completamente su parición.



Alevines: Alimentación y primeros cuidados.


Un lebistes que no recibió los cuidados y la alimentación adecuada en sus primeros días de vida, jamás llegará a ser un pez espectacular. Tal vez ni siquiera llegue a cumplir los estándares básicos.

Por éso, cuanto tenemos una hembra grávida, debemos reunirnos con el alimento para los alevines.

Necesitaremos un polvo proteico, especialmente diseñado para ellos. No sirve la comida en escamas, triturada. El alimento de los lebistes adultos no tiene la suficiente nutrición para los alevines.

También necesitaremos todo lo necesario para hacer nacer nauplios de artemia salina. Se venden los sobre con toda la mezcla preparada, a un precio muy accesible. Al momento de usarla, solamente le agregas agua, siguiendo la instrucción del envase.

Y como tercer punto, polen de abeja. Fortalece en forma comprobada a los pequeños. Comprarlo sobre la fecha, mantenerlo en la heladera, el polen natural se estropea en pocos días.

Cada día se deben suministrar los tres alimentos.
Nunca al mismo tiempo.
Cada uno de ellos deberá ser una comida.
Recuerda que necesitan cinco comidas diarias, por lo menos. Aquí les damos ocho comidas diarias, la mayoría de los días.

Deben comer seguido porque su digestión es rápida.

Los primeros alimentos deben ser suministrados cuando aún están con su madre.

Lo ideal es tener todo muy cerca de su pecera de cría. Ponernos una alarma en el teléfono, por ejemplo, que nos recuerde y no permita que se pase tiempo de más.

Ajusta lo más posible la cantidad de comida, para que no se pudra el agua.



Separación por sexos.


Los alevines deben ser separados por sexos, a más tardar al mes de vida.

Por lo menos, la separación debe estar finalizada cuando tienen un mes de edad. Debemos comenzar antes.

Las hembras presentan el punto de gravidez, que es un oscurecimiento en la zona ventral, próxima a la cloaca. Es fácil.

Cuando no se ve este oscurecimiento, prestemos atención: en esa misma zona las hembras tienen, ya a los cuatro o cinco días de haber nacido, una línea curva pequeña, una especie de "," (coma) de color más oscuro.

Los machos desde sus primeros días, muestran la aleta dorsal a la misma altura que la aleta ventral. Las hembras no. En las hembras ambas aletas se encuentran desfasadas.

El cuerpo de los machos es más delgado que el de las hembras.

A los diez días de edad, ya se ve que las hembras tienen un cuerpo un poco más largo que los machos.



Importancia de la separación. 


En los lebistes existen casos de fecundaciones tempranas que arruinarían todos nuestros planes. Además, esas hembras fecundadas prematuramente no se van a desarrollar en forma adecuada. Y los lebistes tempranos, siempre son los peores de la camada.

Entonces debemos tener separados a los hermanos antes del mes.

Por un lado las hembras, por otro los machos. En la duda, ponemos el pez con los machos. 

Es preferible una hembra que vaya por equivocación a la pecera de los machos. Y no un macho que vaya a la pecera de las hembras, ya que comenzaría a fecundarlas y no lo deseamos.



Observar con atención.


Es posible que tengamos separadas las hembras con la mayor precisión. Pero una de ellas puede volverse macho. Por éso, la observación debe ser permanente.



Y por ahora lo dejasmos aquí.

Seguiré pronto. 

Te agradezco tu tiempo. 

Y te estaré esperando en la próxima entrada, posiblemente mañana.

¡Hasta pronto!


Recuerda que para ver los temas ya publicados, ordenados por grupos, puedes acceder a nuestro SUMARIO. 

martes, 7 de abril de 2015

Poecilia reticulata. Parte 4. Acuario de cría.

Lebistes. Historiando el desarrollo del tema en este blog:


Domingo 29 de marzo de 2015 - Un enfoque diferente hacia la calidad.

Lunes 30 de marzo de 2015 - Abordaje de la crianza según la finalidad.

Sábado 4 de abril de 2015 - Cómo ubicar un plantel inicial.



Opciones y elecciones.

En la publicación primera de lebistes, te hice referencia a que lo usual era encontrar peces obtenidos un poco al azar, a muy bajo precio.
Esos no son los indicados para que comiences, si deseas desarrollar animales con estampa.
Si bien es cierto que podríamos llegar a buen fin, mediante cruzamientos adecuados y buena selección, sería una tarea larga.

Luego, te planteo tres opciones posibles, que son las que suelo recomendar:
Lebistes bien criados, lebistes de selección y lebistes de buena genética. De entre éstas, las dos últimas son las mejores opciones, desde mi punto de vista.



Comprando lebistes de buena genética.


Este es el paso más fácil de dar, pero también el más honeroso. 
Nos obligará, casi siempre, a comenzar con un solo casal.

Lo bueno es que los hijos de ese casal serán excelentes como sus padres. El éxito, conociendo las técnicas de la crianza, está garantizado.

Este casal, aunque no viene con certificado escrito ni inscripto, como en perros, caballos, etc., podríamos decir que tiene pedigrí. 
O sea, los animales vienen manteniendo las mismas características por varias generaciones. 

Con este comienzo debemos asegurar al máximo el bienestar de ambos integrantes de la pareja. No nos podemos arriesgar a perder prematuramente a uno de los padres, o se nos desacomoda el proyecto.



Cómo comenzar la crianza a partir de un casal de buena genética.


Lo ideal es armar dos peceras iguales, de al menos 40 litros cada una. 
Dejar todo el entorno desprovisto de adornos, sustratos, plantas, etc. Solamente el recipiente, el agua, el calefactor, el termómetro y un filtro muy suave (para que luego no absorba a los alevines). En este caso, lo mejor es elegir un filtro de esponja; pero yo uso filtros tipo box (o esquina, tambor, etc.) y los recubro con una fina capa de guata siliconada, muy bien atada con hilos. Lo uso así, porque, generalmente, es más fácil de encontrar en Uruguay (los filtros esponja están en el mercado solamente por temporadas breves).

Tenemos a los acuarios funcionando en exactamente la misma forma, y estables, al menos tres días antes de que nos lleguen los nuevos reproductores. 

El ciclado puede realizarse, pero en este caso no es estrictamente necesario, por lo que pasaré el tema por alto.



Lebistes cuerpo blanco nácar.
Pecera 24 del salón de Multiconceptos.

La llegada del casal elegido.


Comenzamos poniendo la bolsa a flotar en la nueva pecera, por veinte minutos. A continuación aclimatarlos, de a poco, como es usual hacer con todos los peces. Entonces, abrir totalmente la bolsa y aguardar a que ellos salgan nadando por sus propios medios.

Luego de soltarlos, es recomendable agregar al agua azul de metileno en dosis preventiva.
Quiero aclarar que soy contraria al uso, sin razón, de este producto.
Lo recomiendo sólo en esta instancia inicial, porque el lebistes adulto, al ser cambiado de agua, puede presentar rápidamente plegamiento de aletas. Incluso, causado únicamente por el estrés del traslado y del cambio.
El azul de metileno nos evita ese inconveniente.

Debemos aplicar un medicamento comercial a base de esta tinta, en las dosis que recomiende el envase, como preventiva. Y llegando a este punto, prefiero siempre las marcas Sera o Tetra. Pero cuidado, que no traiga una docena de químicos más, además del metileno, ya que no sería recomendable. Pregúntale bien al comerciante de tu confianza cómo dar este paso con el medicamento más adecuaro.

Si no te ofrecen una opción liviana, puedes comprar un frasco de azul de metileno al 10 %, y agregarle a la pecera, a razón de 1 gota por litro de agua existente. 

El uso preventivo es únicamente por esta vez. Después, su uso será limitado a casos de enfermedades, únicamente.




Macho juvenil cuerpo blanco nácar.

Primeros días del nuevo casal en nuestro hogar.


Estos primeros días sirven para que se tranquilicen un poco y el macho entre en celo. Eso no es problemático. Los machos lebistes, vigorosos y activos, entran en celo aproximadamente un día de cada tres.

Sea virgen la hembra o no, tenemos que asegurarnos de ver que copule con ella en sus dos primeros celos. Una vez que tengamos la certeza de que así sucedió (dura una fracción de segundo), lo retiramos a la pecera de junto.

Si teníamos una hembra vírgen, a los 28 días o algunos más, estará pariendo crías de nuestro macho.
Si pare antes, es probable que no fuera virgen.

Ante la opción de la fecha de parición de la hembra, hay que hacer una aclaración:
Los alevines que no correspondan a nuestro macho, deben mantenerse y criarse aparte del resto. Por más genéticamente estable que ella sea, pudo haberla alcanzado otro macho. No hay certeza respecto a qué tipo de compañeros tuvo antes de llegar a nosotros.
Se deben reservar, porque nos pueden resultar útiles para cruzamientos, si tuviéramos la pérdida de uno de los integrantes del casal. Pero a éso lo trataremos en otro texto.

Si pare de otro macho, la segunda parición será del nuestro inequívocamente.
No necesitamos ponerlo nuevamente en el acuario con ella. Está en la naturaleza de la hembra preveer la posible falta de machos, por lo que mantendrá los espermatóforos almacenados, y los usará para seguir gestando. Se ha comprobado que usa los del donador más reciente, así que las futuras camadas serán del reproductor que le compramos.


Lebistes de gran porte, cuerpo entero verde tornadolado.
En venta en Acuario MULTICONCEPTOS en el año 2012.

¿Por qué dejar el macho en otra pecera?


El macho, al entrar en celo en forma tan frecuente, la asedia demasiado. 
Recordemos que dispusimos para ella una pecera vacía: no tendrá donde esconderse.
Los machos pueden llegar a ser tan abrumadores, que las hembras terminan no comiendo y debilitándose. No queremos que éso suceda.
Al no contar con tres hembras para que él se distraiga y las atenciones resulten repartidas, debe ser colocado aparte.

Con el macho en otra pecera, ella estará tranquila y alimentándose bien.



El retorno del macho.


Luego de tres o cuatro pariciones, debe volver el macho a la pecera. 
Si no lo volviéramos, ella podría terminar su etapa reproductiva, vaciándose para luego morir.
Entonces, lo retornamos por una semana aproximadamente, para volver a retirarlo luego a la pecera de junto. Y así sucesivamente.


La primera camada de nuestro casal.


De principio, los alevines deben ser colocados en una pecera para ellos solos. Recibir alimentación cada dos horas (explicaremos al detalle en otro post) y contar con cambios parciales de agua cada semana.

Cuando nace la camada siguiente debe ir a una cuarta pecera. Y comenzar a recibir los mismos cuidados que la anterior. 

Las diferentes camadas de la hembra no deben juntarse.

De mientras, los animales de la primera camada deben ser separados en dos peceras, tomando la precaución de poner en una a los machos y en otra a las hembras.

Con lo explicado hasta aquí, tienes la idea de cómo comenzar a dar los primeros pasos por un plantel de buena estirpe.

Hay más detalles, que te los explicaré en próximas entradas. Deseo ayudarte a que seas capaz de obtener en tu hogar, los lebistes más hermosos.

Gracias por tu tiempo.
Nos reencontraremos en breve.

Este tema continúa en:
Parte 5 - Y ahora... ¿cómo seguimos?


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domingo, 29 de marzo de 2015

Lebistes o Guppys - Un enfoque diferente hacia la calidad.

Lebistes o guppy (Poecilia reticulata).



El pez que nosotros en el Río de la Plata (Uruguay y Argentina) llamamos "lebistes", es conocido en la mayor parte del mundo como Guppy. A eso todos lo sabemos. 
Nos hemos acostumbrado a llamarlo de la primera forma, principalmente los que aprendimos a criarlos antes de internet.

Cuando entra aquí un acuarista entusiasmado con este pez, le presto atención. 

Si lo llama "guppy" es un acuarista lector. Entonces se le pueden recomendar textos, o mismo aquí tenemos unos folletos sobre cuidados y crianza, para regalar.

Si por el contrario, lo llama "lebistes", consideramos que es más experiente, y aprendió de otros acuaristas. Está más en el ambiente. Y ya no es necesario explicarle detalles que son obvios cuando has tenido peces, del tipo que sean. Se le pueden comentar otros temas, más complicados a veces.

Pero claro, es solamente mi punto de vista personal, en el intento de procurarle a cada comprador, las herramientas más urgentes que realmente necesita manejar, para el bienestar de estos lindos animales.

Aquí los llamamos siempre "lebistes".


Poecilia reticulata.


Pertenece al género Poecilia y a la especie reticulata.

Fue descubierto en 1859 por el naturalista alemán Wilhelm Karl Peters. A Peters le debemos la denominación Poecilia reticulata.

En tantos años que han pasado desde su descubrimiento y tan fácil que es su reproducción, se fueron logrando variedades, unas más fascinantes que las otras. 

Pero pasó casi un siglo. Eso necesitó Paul Hahner para obtener ejemplares de colas largas. Fue recién en 1955.
Paul Hahner se hizo famoso por los ejemplares que obtenía por hobby (él era ebanista). A partir del mencionado año, pasó a ser ganador de casi todos los concursos internacionales para criadores de lebistes.


Muy caros o muy baratos.


Esta variedad estamos trabajando en este momento.
Tratamos de fijar sus caracteres, por selección. Son animales de cuerpo
 pequeño. Todos en color celeste con mancha azul oscuro.
Son híbridos de P.wingei con P.reticulata.
Su reproducción es fácil. Apenas ponemos una hembra en nuestra pecera, comienza a dar cría cada veintiocho días. Si ya está preñada, continúa pariendo sin la concurrencia del macho. Una hembra sin macho, se sigue reproduciendo hasta por diez meses.

Esto hace del lebistes un pez barato. Es poco el dinero que un aficionado necesita para llevar a su hogar un lebistes.

Lo que asombra a algunos, es la diferencia de precios entre los lebistes en el mercado. En contraposición a ser el más barato, existen ejemplares que valen precios desorbitantes. Aumentado ésto, si pretendemos que se nos venda un casal.

Es lógico, no es lo mismo un animal bien criado o uno de selección o uno con cuidada genética, que uno que nació al azar en nuestra pecera.


Es importante aprender a diferenciar lo que estamos viendo.


1 - Lebistes bien criados.


Mirar una pecera con lebistes es apasionante. 

He observado que en general los noveles acuaristas prefieren animales de las libreas más comunes, como por ejemplo los africanos o los factor cobra.

Es justo, ésos son hermosos siempre.

Estos peces de libreas comunes, si fueron criados correctamente, estaremos, ante bastantes animales relativamente grandes y mayoritariamente de buen color.

Los tamaños diferirán un poco entre sí, y diferirán mucho los colores y las formas y tamaños de las aletas.

Se verán vivaces, porque comieron lo debido a cada edad. Y tuvieron el espacio necesario para desarrollarse.


2 - Lebistes de selección.


Son hasta un centímetro más grandes que los anteriores. 

También fueron bien criados, por lo que se convirtieron en animales fuertes.

Los tamaños son parejos entre los machos entre sí, y lo mismo sucede con las hembras. 
La diversidad, mayoritariamente, se encuentra en los colores.

Son de selección, o sea, las cruzas no se realizaron al azar, sino que fueron programadas. Vale decir, no se dejó dentro del acuario un macho que no fuera elegido para ser padre.
No se crió a las hembras junto con los machos ni se las preñó en forma prematura.

Su descendencia será variada. Lo bueno que poseen se desvirtuará si se descontinúa el proceso de selección.

Son animales que sirven para comenzar a trabajar sobre una de las libreas. E ir mejorando nosotros, también por selección, y de una forma relativamente menos costosa.


3 - Lebistes de buena genética.


Si son cobra, africanos, pastel o de otras libreas comunes, siempre son de talla grande. 

Si son de otras variedades nuevas pueden ser más pequeños.

Los machos son iguales de tamaño, entre sí. Lo mismo las hembras.

Cumplen con todo lo mencionado anteriormente: bien criados y de selección. 

Los colores de los machos son iguales entre sí, con muy similar distribución de manchas, tonalidades e intensidades.

Si nos venden un casal verdadero (confiemos en el criador), los hijos que tendrán serán siempre idénticos a sus padres.

Son caros. Pueden pedirnos por ellos hasta cien veces el precio de los otros. A veces no se puede comenzar a criar con un plantel armado, ya que el costo lo prohibe.


Como puedes notar, es apenas el principio del tema. 

Lo continuamos en las siguientes entradas:



Parte 2 - Abordaje a la crianza según la finalidad.

Parte 3 - Cómo ubicar un plantel inicial.
Parte 4 - Acuario de cría.
Parte 5 - ¿Y ahora cómo seguimos?
Parte 6 - Los nuevos Lebistes, su selección.


Y hay mucho para decir, y lo iremos diciendo en futuras publicaciones, que serán Parte 6, 7, etc.

Es un tema importante, y no se encuentra, generalmente, todo lo aclarado que se necesita.

Te espero pronto nuevamente por aquí... ¡hasta siempre!


Recuerda que para ver los temas ya publicados, ordenados por grupos, puedes acceder a nuestro SUMARIO.