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domingo, 10 de mayo de 2015

Lebistes (Poecilia reticulata). Parte 7: selección de hembras.

En la Parte 6 te expliqué cómo elijo los machos reproductores, lo que tomo en cuenta.
Pero realmente, si pensamos que desde el principio tenemos a la hembra ya preñada del macho bueno que compramos, podemos ver que no es tan importante tener machos reproductores.
Puede ser que alguno supere a su padre y decidas utilizarlo. Eso lo verás.

Lo realmente importante es la elección de hembras reproductoras.




Elección de alevines hembra, para reproductoras.


Es importante separar hembras buenas de la primera camada que se obtuvo.

Para éso, te guías en primera instancia, por el tamaño y la fortaleza del cuerpo. 

Las hembras afinadas, es probable que no tengan un esqueleto fuerte, por éso se irán dejando de lado.
Se necesita una sólida formación de la columna vertebral para que las preñeces continuas no la doblen.

También separas las que prematuramente se notan con la panza hinchada. Esto va a querer decir que están llenas de óvulos. Solamente puede obedecer a un desarrollo precoz. El desarrollo sexual precoz detiene el crecimiento del animal.



Asegurar la línea iniciada.


Tienes el macho puro. 
Tienes a su hembra preñada y pronta para continuar pariendo cada veintiocho días.
Necesitas tener otras hembras de la misma línea, también preñadas por el macho principal, por si llegara a pasarle algo a él.
Para ésto, eliges las cuatro mejores, y ya con un par de meses de edad las pones con su padre. Procediendo de esta forma, si algo sucediera mal vas a tener hembras portadoras, en sus espermatóforos, de esperma del macho principal, aunque no estén maduras sexualmente. Es una forma de cubrir posibles fallos en la planificación de tu plantel.




Hembras bien alimentadas.


Luego de retirar a las hembras inconvenientes y de pasar algunas buenas con el macho, continúas criando las que sí van a ser más adelante, reproductoras principales.
Las crías separadas. Deberán ser entre 6 y 12, más no. Les brindas suficiente espacio de nado y buena cantidad de agua. Al menos una pecera de 60 litros para ellas solas.

Deben recibir alimentación de primera, luego te compensarán ampliamente. Elige escamas importadas, de dos marcas buenas diferentes, y das una comida al día de cada una. Además, debes intentar suministrar a diario alimento vivo. De lo que coma, dependerá en qué se va a convertir.

Recuerda la forma de la boca de los Lebistes: ellos solamente ingieren alimento que flote o nade. No andan como otros peces picando por el fondo. El alimento que está en el piso debe retirarse, ya que ellas no le darán uso.

Jamás suministres hígado de pollo o vacuno. Los peces nunca deben comer alimento procedente de animales que tienen homeostasis térmica, o sea, lo que en forma inadecuada llamamos sangre caliente.





Mantener vírgenes a las hembras.


Es importante mantener a las hembras vírgenes. Si se cruzan tempranamente no desciende -generalmente- la calidad de sus crías. Desciende la cantidad.

He visto hembras de buena genética que, al ser preñadas prematuramente, tienen menos de 10 crías en cada parición. Eso no es lo deseado.

Manteniéndolas vírgenes, ellas crecen mucho más que si, libradas a si mismas, fueran preñadas demasiado jóvenes.

Además, las preñeces prematuras no nos permiten ver el potencial real de crecimiento de cada hembra.

He visto que se recomienda mantener 6 meses las hembras vírgenes, para luego pasarlas con el macho. Si se esperan esos 6 meses, habrá un alto porcentaje de hembras que no queden fecundadas jamás.

Esperando hasta los 6 meses algunas crecerán, posiblemente, 3 o 4 milímetros más. Pero no espero.
A los 5 meses de edad las pongo con los machos y así todas quedan preñadas.


Destaco aquí que, de entre las hembras que no descarté por presunta fragilidad de la columna vertebral o por desarrollo sexual prematuro, elijo las de mejor coloración en la aleta caudal. Preferentemente elegir las que tienen coloración completa en la aleta, y no solamente un sector coloreado y el otro sin color.



Primera parición: última selección de hembras, algo que nunca se dice.


Una vez que las hembras paren, debemos aún realizar otra nueva selección.

Las hembras que han parido son grandes, pues así las elegimos.

Observaremos, con asombro, que unas paren 100 o hasta más alevines de 2 milímetros.

Otras paren entre 20 y 30 alevines, pero de mayor tamaño.

Nos debemos quedar con las últimas mencionadas.

Es un tema que no veo escrito por ningún lado: la diferencia en el tamaño de los alevines. ¿Será que los alevines de mis colegas son todos iguales? 

Lo cierto es que hay hembras que paren alevines cercanos a 1 cm o de 1 cm. ¡Espectaculares! No lo sé explicar ni conozco ningún fundamento científico. Pero estos alevines de gran tamaño crecen también más rápido y a mayores dimensiones que los pequeñitos.

Esa hembra que nos dio 120 alevines minúsculos, es ideal para la comercialización. Pero no son los animales que queremos seguir reproduciendo y seleccionando, nunca se van a convertir en esos animales que ganan premios en concursos, por ejemplo.

Dale un par de oportunidades de parir a cada hembra. Y sin pena, vende las que solamente producen alevines pequeños.

Preserva a la que da hijos de 1 centímetro. Así, manteniendo esta forma de hacer las cosas, vas a llegar a ejempares espectaculares. Después de todo, los que criamos peces (aunque los comercialicemos para costear nuestra afición), lo hacemos por el orgullo de obtener los mejores posibles.

Es más fácil seguir eligiendo reproductores fuertes, de entre los 30 hijos gigantes de una hembra, que de entre los 120 pequeños de otra.

Siguiendo los pasos que te enumeré, fácilmente podrás obtener ejempares hermosos. ¡Tú puedes hacerlo!

Deseo que te haya servido este texto.
Te recuerdo que el tema Lebistes principió en su Parte 1, y que tiene 6 publicaciones anteriores a ésta.

Hasta pronto.


Recuerda que para ver los temas ya publicados, ordenados por grupos, puedes acceder a nuestro SUMARIO.

sábado, 9 de mayo de 2015

Poecilia reticulata, Parte 6. Los nuevos lebistes, su selección.

Lebistes, fáciles pero difíciles.

Sobre Lebistes o Guppy hemos publicado previamente:

Parte 1 - Un enfoque diferente hacia la calidad.

Parte 2 - Abordaje a la crianza según la finalidad.
Parte 3 - Cómo ubicar un plantel inicial.
Parte 4 - Acuario de cría.
Parte 5 - Y ahora... ¿cómo seguimos?




Los nuevos lebistes, su selección.




Lebistes rojos hoy, en acuario Multiconceptos,
salón de atención al público.


Si hemos seguido todo a la perfección, hasta aquí, tenemos al menos dos peceras con crías, de diferentes pariciones.

Y estamos comprendiendo que nuestros bellos animales desbordan nuestros litros de agua disponibles.

Solucionamos todo comprando más peceras y más grandes. 

De recién nacidos podían estar en una pecera de 60 litros (o 40 litros). Pero para dar desarrollo y crecimiento a los alevines, se necesita espacio. No se desarrollan bien si están apretados. 

Si podemos seguir agregando más peceras, no hace falta explicar nada.



¿Y si ya no podemos ocupar más espacio?


Entonces, debemos hacer separaciones. 

Los machos de cada tanda se separan en dos grupos:

a - un grupo de pocos machos (entre 2 y 5) que pueden llegar a ser reproductores futuros. 

b - el resto de los machos (de 20 a 40), que se harán crecer para regalo, o mejor para venta.

El primer grupo (a) puede criarse en una pecera de 60 litros. Se desarrollarán bien con todo ese espacio. Y en todo ese espacio, se les podrá ofrecer con poco movimiento de agua, bastante oxígeno. 
El acuario estará más limpio. 
Les podemos suministrar mejor alimento, incluyendo continuar con nauplios de artemia salina, que hasta de adultos la consumen bien. Después de todo, siempre la estamos preparando para las nuevas crías, por lo que estará disponible.

El segundo grupo (b) lo criamos todo junto, intentando bajar el costo. De ser necesario, llegado el momento adecuado, también se podría juntar con el grupo de machos "b" de la segunda parición de la hembra. Los machos "a" de cada parición se crían por separado.

Con las hembras hacemos lo mismo, salvo que guardamos una mayor cantidad de reproductoras. Ideal serían de 7 a 12 hembras por tanda. Y no juntamos la primera tanda con la segunda tanda, ya que debemos estar seguros de sus edades, para lo cual llevaremos riguroso control de sus fechas de nacimiento.



Elección de futuros reproductores.
Tres hermosos ejemplares, pero...
Los dos machos de la derecha tienen fuertes pedúnculos caudales.
El de la izquierda, es más débil y frágil de esqueleto,
y también es menor su pedúnculo caudal.


Criterio para elegir tempranamente a los reproductores.


Los lebistes, a pesar de su buena genética, van a tener la característica de desarrollarse a ritmo diferente unos de otros. 
Es aquí cuando debemos reconocer los mejores prospectos, de entre toda la tanda.



Muy importante: elegir los mejores machos.


Cuando la aleta dorsal del  macho está desarrollada y cae hacia uno de los lados del cuerpo, significa que ese animal está en el punto máximo de su crecimiento. Su tamaño ya no aumentará.

Cuando observamos el grupo de machos juveniles llegando a 1 cm de largo de cuerpo, veremos que unos ya comienzan a colorear. A esos debemos apartarlos, para criarlos para la venta.

Veremos que otros comienzan a desarrollar tempranamente la aleta caudal. A ésos también los vamos apartartando.

Nos vamos quedando con los que están retrasados en coloración y atributos. Estos que vamos guardando tienen el mismo o casi el mismo tamaño de cuerpo que los que separamos, pero no presentan signos de maduración sexual de tipo alguno.
Ya que finalmente éstos, serán mejor que los de desarrollo precoz.
Generalmente, éstos que se van a convertir en los mejores machos, muestran un cuerpo robusto. Es común que el cuerpo tenga pocas formas. Incluso, podría ser que el tamaño de su cuerpo difiriera en más o en menos, con el tamaño de los que van mostrando colores o extensión de aletas.
Si alguno de los que conservamos, se mantuviera sin que su cuerpo creciera, también lo descartaríamos. Aunque ésto sucede muy rara vez.


Cuando finalmente nos estemos quedando únicamente con 10 o 12 machos, los más atrasados, comenzaremos a fijarnos en otros aspectos.
Todo su cuerpo debe ser ancho, mostrar fortaleza en él.
Otro ítem no menos importante, es que el pedúnculo caudal sea también ancho. De nada nos sirve obtener ejemplares de colas espectaculares, si esas colas resultan demasiado pesadas para ellos y le arquean el cuerpo.

Esos 10 o 12 retrasados en color y aletas, seguirán creciendo y superarán bastante en cuerpo, a los que separamos, a los prematuros.

Una vez que tenemos los animales de excelentes cuerpos, entonces sí, nos quedaremos a esperar cuál  o cuáles de ellos tendrán los mejores colores y las mejores aletas.

¡Y vaya que nos maravillaremos con lo que, finalmente, obtendremos!



Solamente agregar unos pocos puntos:


* Recuerda que los nauplios de artemia salina mueren a los 3 o 5 días de nacer, de inanición. Pero si los alimentas con agua verde, pueden continuar su desarrollo hasta llegar, a veces, a 4 o 5 mm, con lo que puedes aprovechar los que sobran para alimentar a Lebistes de más edad.


* Debes prestar atención en sus primeros días de vida, cuando los alimentas con polen de abeja. El polen debe mantenerse congelado y descongelar por partes. Natural de los apiarios, puro, como lo obtenemos en Uruguay, es un producto excelente pero altamente perecedero.

* Si al colorear tus machos grandes reservados, alguno presenta falta de color en parte de la aleta caudal, debe ser descartado como reproductor, o fijaremos esa ausencia en toda la descendencia.

Y aquí termino por hoy.
Queda mucho pendiente, será para otra oportunidad, seguramente pronto.

Gracias por acompañarme.

Hasta pronto.


Y si tu gustó y deseas que le dé pronto continuidad al tema, recuerda dar Google+ y/o compartir en una red social.




Recuerda que para ver los temas ya publicados, ordenados por grupos, puedes acceder a nuestro SUMARIO.

martes, 7 de abril de 2015

Poecilia reticulata. Parte 4. Acuario de cría.

Lebistes. Historiando el desarrollo del tema en este blog:


Domingo 29 de marzo de 2015 - Un enfoque diferente hacia la calidad.

Lunes 30 de marzo de 2015 - Abordaje de la crianza según la finalidad.

Sábado 4 de abril de 2015 - Cómo ubicar un plantel inicial.



Opciones y elecciones.

En la publicación primera de lebistes, te hice referencia a que lo usual era encontrar peces obtenidos un poco al azar, a muy bajo precio.
Esos no son los indicados para que comiences, si deseas desarrollar animales con estampa.
Si bien es cierto que podríamos llegar a buen fin, mediante cruzamientos adecuados y buena selección, sería una tarea larga.

Luego, te planteo tres opciones posibles, que son las que suelo recomendar:
Lebistes bien criados, lebistes de selección y lebistes de buena genética. De entre éstas, las dos últimas son las mejores opciones, desde mi punto de vista.



Comprando lebistes de buena genética.


Este es el paso más fácil de dar, pero también el más honeroso. 
Nos obligará, casi siempre, a comenzar con un solo casal.

Lo bueno es que los hijos de ese casal serán excelentes como sus padres. El éxito, conociendo las técnicas de la crianza, está garantizado.

Este casal, aunque no viene con certificado escrito ni inscripto, como en perros, caballos, etc., podríamos decir que tiene pedigrí. 
O sea, los animales vienen manteniendo las mismas características por varias generaciones. 

Con este comienzo debemos asegurar al máximo el bienestar de ambos integrantes de la pareja. No nos podemos arriesgar a perder prematuramente a uno de los padres, o se nos desacomoda el proyecto.



Cómo comenzar la crianza a partir de un casal de buena genética.


Lo ideal es armar dos peceras iguales, de al menos 40 litros cada una. 
Dejar todo el entorno desprovisto de adornos, sustratos, plantas, etc. Solamente el recipiente, el agua, el calefactor, el termómetro y un filtro muy suave (para que luego no absorba a los alevines). En este caso, lo mejor es elegir un filtro de esponja; pero yo uso filtros tipo box (o esquina, tambor, etc.) y los recubro con una fina capa de guata siliconada, muy bien atada con hilos. Lo uso así, porque, generalmente, es más fácil de encontrar en Uruguay (los filtros esponja están en el mercado solamente por temporadas breves).

Tenemos a los acuarios funcionando en exactamente la misma forma, y estables, al menos tres días antes de que nos lleguen los nuevos reproductores. 

El ciclado puede realizarse, pero en este caso no es estrictamente necesario, por lo que pasaré el tema por alto.



Lebistes cuerpo blanco nácar.
Pecera 24 del salón de Multiconceptos.

La llegada del casal elegido.


Comenzamos poniendo la bolsa a flotar en la nueva pecera, por veinte minutos. A continuación aclimatarlos, de a poco, como es usual hacer con todos los peces. Entonces, abrir totalmente la bolsa y aguardar a que ellos salgan nadando por sus propios medios.

Luego de soltarlos, es recomendable agregar al agua azul de metileno en dosis preventiva.
Quiero aclarar que soy contraria al uso, sin razón, de este producto.
Lo recomiendo sólo en esta instancia inicial, porque el lebistes adulto, al ser cambiado de agua, puede presentar rápidamente plegamiento de aletas. Incluso, causado únicamente por el estrés del traslado y del cambio.
El azul de metileno nos evita ese inconveniente.

Debemos aplicar un medicamento comercial a base de esta tinta, en las dosis que recomiende el envase, como preventiva. Y llegando a este punto, prefiero siempre las marcas Sera o Tetra. Pero cuidado, que no traiga una docena de químicos más, además del metileno, ya que no sería recomendable. Pregúntale bien al comerciante de tu confianza cómo dar este paso con el medicamento más adecuaro.

Si no te ofrecen una opción liviana, puedes comprar un frasco de azul de metileno al 10 %, y agregarle a la pecera, a razón de 1 gota por litro de agua existente. 

El uso preventivo es únicamente por esta vez. Después, su uso será limitado a casos de enfermedades, únicamente.




Macho juvenil cuerpo blanco nácar.

Primeros días del nuevo casal en nuestro hogar.


Estos primeros días sirven para que se tranquilicen un poco y el macho entre en celo. Eso no es problemático. Los machos lebistes, vigorosos y activos, entran en celo aproximadamente un día de cada tres.

Sea virgen la hembra o no, tenemos que asegurarnos de ver que copule con ella en sus dos primeros celos. Una vez que tengamos la certeza de que así sucedió (dura una fracción de segundo), lo retiramos a la pecera de junto.

Si teníamos una hembra vírgen, a los 28 días o algunos más, estará pariendo crías de nuestro macho.
Si pare antes, es probable que no fuera virgen.

Ante la opción de la fecha de parición de la hembra, hay que hacer una aclaración:
Los alevines que no correspondan a nuestro macho, deben mantenerse y criarse aparte del resto. Por más genéticamente estable que ella sea, pudo haberla alcanzado otro macho. No hay certeza respecto a qué tipo de compañeros tuvo antes de llegar a nosotros.
Se deben reservar, porque nos pueden resultar útiles para cruzamientos, si tuviéramos la pérdida de uno de los integrantes del casal. Pero a éso lo trataremos en otro texto.

Si pare de otro macho, la segunda parición será del nuestro inequívocamente.
No necesitamos ponerlo nuevamente en el acuario con ella. Está en la naturaleza de la hembra preveer la posible falta de machos, por lo que mantendrá los espermatóforos almacenados, y los usará para seguir gestando. Se ha comprobado que usa los del donador más reciente, así que las futuras camadas serán del reproductor que le compramos.


Lebistes de gran porte, cuerpo entero verde tornadolado.
En venta en Acuario MULTICONCEPTOS en el año 2012.

¿Por qué dejar el macho en otra pecera?


El macho, al entrar en celo en forma tan frecuente, la asedia demasiado. 
Recordemos que dispusimos para ella una pecera vacía: no tendrá donde esconderse.
Los machos pueden llegar a ser tan abrumadores, que las hembras terminan no comiendo y debilitándose. No queremos que éso suceda.
Al no contar con tres hembras para que él se distraiga y las atenciones resulten repartidas, debe ser colocado aparte.

Con el macho en otra pecera, ella estará tranquila y alimentándose bien.



El retorno del macho.


Luego de tres o cuatro pariciones, debe volver el macho a la pecera. 
Si no lo volviéramos, ella podría terminar su etapa reproductiva, vaciándose para luego morir.
Entonces, lo retornamos por una semana aproximadamente, para volver a retirarlo luego a la pecera de junto. Y así sucesivamente.


La primera camada de nuestro casal.


De principio, los alevines deben ser colocados en una pecera para ellos solos. Recibir alimentación cada dos horas (explicaremos al detalle en otro post) y contar con cambios parciales de agua cada semana.

Cuando nace la camada siguiente debe ir a una cuarta pecera. Y comenzar a recibir los mismos cuidados que la anterior. 

Las diferentes camadas de la hembra no deben juntarse.

De mientras, los animales de la primera camada deben ser separados en dos peceras, tomando la precaución de poner en una a los machos y en otra a las hembras.

Con lo explicado hasta aquí, tienes la idea de cómo comenzar a dar los primeros pasos por un plantel de buena estirpe.

Hay más detalles, que te los explicaré en próximas entradas. Deseo ayudarte a que seas capaz de obtener en tu hogar, los lebistes más hermosos.

Gracias por tu tiempo.
Nos reencontraremos en breve.

Este tema continúa en:
Parte 5 - Y ahora... ¿cómo seguimos?


Recuerda que para ver los temas ya publicados, ordenados por grupos, puedes acceder a nuestro SUMARIO. 

domingo, 29 de marzo de 2015

Lebistes o Guppys - Un enfoque diferente hacia la calidad.

Lebistes o guppy (Poecilia reticulata).



El pez que nosotros en el Río de la Plata (Uruguay y Argentina) llamamos "lebistes", es conocido en la mayor parte del mundo como Guppy. A eso todos lo sabemos. 
Nos hemos acostumbrado a llamarlo de la primera forma, principalmente los que aprendimos a criarlos antes de internet.

Cuando entra aquí un acuarista entusiasmado con este pez, le presto atención. 

Si lo llama "guppy" es un acuarista lector. Entonces se le pueden recomendar textos, o mismo aquí tenemos unos folletos sobre cuidados y crianza, para regalar.

Si por el contrario, lo llama "lebistes", consideramos que es más experiente, y aprendió de otros acuaristas. Está más en el ambiente. Y ya no es necesario explicarle detalles que son obvios cuando has tenido peces, del tipo que sean. Se le pueden comentar otros temas, más complicados a veces.

Pero claro, es solamente mi punto de vista personal, en el intento de procurarle a cada comprador, las herramientas más urgentes que realmente necesita manejar, para el bienestar de estos lindos animales.

Aquí los llamamos siempre "lebistes".


Poecilia reticulata.


Pertenece al género Poecilia y a la especie reticulata.

Fue descubierto en 1859 por el naturalista alemán Wilhelm Karl Peters. A Peters le debemos la denominación Poecilia reticulata.

En tantos años que han pasado desde su descubrimiento y tan fácil que es su reproducción, se fueron logrando variedades, unas más fascinantes que las otras. 

Pero pasó casi un siglo. Eso necesitó Paul Hahner para obtener ejemplares de colas largas. Fue recién en 1955.
Paul Hahner se hizo famoso por los ejemplares que obtenía por hobby (él era ebanista). A partir del mencionado año, pasó a ser ganador de casi todos los concursos internacionales para criadores de lebistes.


Muy caros o muy baratos.


Esta variedad estamos trabajando en este momento.
Tratamos de fijar sus caracteres, por selección. Son animales de cuerpo
 pequeño. Todos en color celeste con mancha azul oscuro.
Son híbridos de P.wingei con P.reticulata.
Su reproducción es fácil. Apenas ponemos una hembra en nuestra pecera, comienza a dar cría cada veintiocho días. Si ya está preñada, continúa pariendo sin la concurrencia del macho. Una hembra sin macho, se sigue reproduciendo hasta por diez meses.

Esto hace del lebistes un pez barato. Es poco el dinero que un aficionado necesita para llevar a su hogar un lebistes.

Lo que asombra a algunos, es la diferencia de precios entre los lebistes en el mercado. En contraposición a ser el más barato, existen ejemplares que valen precios desorbitantes. Aumentado ésto, si pretendemos que se nos venda un casal.

Es lógico, no es lo mismo un animal bien criado o uno de selección o uno con cuidada genética, que uno que nació al azar en nuestra pecera.


Es importante aprender a diferenciar lo que estamos viendo.


1 - Lebistes bien criados.


Mirar una pecera con lebistes es apasionante. 

He observado que en general los noveles acuaristas prefieren animales de las libreas más comunes, como por ejemplo los africanos o los factor cobra.

Es justo, ésos son hermosos siempre.

Estos peces de libreas comunes, si fueron criados correctamente, estaremos, ante bastantes animales relativamente grandes y mayoritariamente de buen color.

Los tamaños diferirán un poco entre sí, y diferirán mucho los colores y las formas y tamaños de las aletas.

Se verán vivaces, porque comieron lo debido a cada edad. Y tuvieron el espacio necesario para desarrollarse.


2 - Lebistes de selección.


Son hasta un centímetro más grandes que los anteriores. 

También fueron bien criados, por lo que se convirtieron en animales fuertes.

Los tamaños son parejos entre los machos entre sí, y lo mismo sucede con las hembras. 
La diversidad, mayoritariamente, se encuentra en los colores.

Son de selección, o sea, las cruzas no se realizaron al azar, sino que fueron programadas. Vale decir, no se dejó dentro del acuario un macho que no fuera elegido para ser padre.
No se crió a las hembras junto con los machos ni se las preñó en forma prematura.

Su descendencia será variada. Lo bueno que poseen se desvirtuará si se descontinúa el proceso de selección.

Son animales que sirven para comenzar a trabajar sobre una de las libreas. E ir mejorando nosotros, también por selección, y de una forma relativamente menos costosa.


3 - Lebistes de buena genética.


Si son cobra, africanos, pastel o de otras libreas comunes, siempre son de talla grande. 

Si son de otras variedades nuevas pueden ser más pequeños.

Los machos son iguales de tamaño, entre sí. Lo mismo las hembras.

Cumplen con todo lo mencionado anteriormente: bien criados y de selección. 

Los colores de los machos son iguales entre sí, con muy similar distribución de manchas, tonalidades e intensidades.

Si nos venden un casal verdadero (confiemos en el criador), los hijos que tendrán serán siempre idénticos a sus padres.

Son caros. Pueden pedirnos por ellos hasta cien veces el precio de los otros. A veces no se puede comenzar a criar con un plantel armado, ya que el costo lo prohibe.


Como puedes notar, es apenas el principio del tema. 

Lo continuamos en las siguientes entradas:



Parte 2 - Abordaje a la crianza según la finalidad.

Parte 3 - Cómo ubicar un plantel inicial.
Parte 4 - Acuario de cría.
Parte 5 - ¿Y ahora cómo seguimos?
Parte 6 - Los nuevos Lebistes, su selección.


Y hay mucho para decir, y lo iremos diciendo en futuras publicaciones, que serán Parte 6, 7, etc.

Es un tema importante, y no se encuentra, generalmente, todo lo aclarado que se necesita.

Te espero pronto nuevamente por aquí... ¡hasta siempre!


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